Tampoco me puedo olvidar de

No puedo dejar pasar, tampoco, la oportunidad de dejar una foto de otras dos personas que me ayudaron a salir del pozo. Gracias Toni, gracias Tita.

Toni estuvo conmigo desde el primer momento, fue el paño, no de mis lágrimas; pero si de mi rabia contenida, debo agradecerle sus consejos; aunque los siguiese. ¡Que bien me hubiese ido de haberlo hecho! Cuando me di el golpe contra el muro allí estaba él, como un viejo sabio como diciéndome: “ya te lo dije”, pero nunca lo hizo. Nunca me lo echó en cara, cometí errores y dejó que los cometiera en nombre del amor para que me pudiese estampar y así aprender. Gracias Toni, gracias de verdad.

Una amistad que dura toda la vida no necesita echarle leña todos los días, simplemente cuando la necesitas con una pequeña brisa el fuego se vuelve a encender. Siempre me tendrás aquí para lo que necesites. Espero que lo sepas. Sólo tienes que soplar.

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